Los bosques de Upsala

Los bosques de Upsala tiene un tema de fondo que a muchos espantaría y que a otros quizá llenaría de curiosidad. ¿Ha pensado usted alguna vez en el suicidio? Sí, este libro habla del suicidio. El suicidio que aunque parezca una locura por decirlo de alguna manera todavía es un tema tabú en casi todas las sociedades. Esta es la historia de Julio que el día del quinto aniversario de su boda llega a su casa y se encuentra que su mujer no está, la busca en todo el piso y no la encuentra. Luego lleno de curiosidad y tal vez con un poquito de miedo, sigue la búsqueda hasta encontrarse a su mujer escondida en un armario y medio muerta. Su esposa intentó quitarse la vida. A partir de ese momento la vida de Julio que parecía normal, con sus rutinas, hábitos y problemas comunes como llegar al fin de mes se convierte en un infierno, un infierno con mayúsculas. Su vida que era como la de cualquier otra persona en cualquier país o ciudad se transforma radicalmente. Julio tenía una carrera, un piso, un trabajo, una esposa y un sofá y hasta ahí todo bien, pero un día, un aciago día, su esposa depresiva decide terminar con todo. A Julio se la cae el mundo encima regresan a su cabeza y a su alma memorias terribles de su niñez. Y luego la ansiedad, la angustia, las preguntas y el miedo. Cómo hacer para mantener a su esposa con vida, cómo hacer para evitar que se quite la vida, cómo devolverle las ganas de vivir a quien le duele el alma. Esas y muchas preguntas más se hace Julio y una y otra vez, mientras se le agria el carácter y se pelea contra sus miedos y el resto del mundo. Es difícil aceptar la pérdida de quien se ama, pero es aún más difícil aceptar que el ser amado, ya no quiere estar, se quiere marchar, peor aún, se quiere morir. El suicido una palabra que deja un mal sabor en los labios, que asusta como el mismo miedo. Quizá la mayor de las locuras, pero también es cierto que cada día hay más “locos” producto de una sociedad exigente, que nos impide hablar de lo que al “resto” le parece desagradable o simplemente irrelevante. Siempre es más fácil cerrar los ojos y taparse los oídos ante el dolor ajeno. A los suicidas se les considera locos, débiles. Débiles, esa es la palabra. Ser débil no es aceptable en el mundo en que vivimos. Y las preguntas serían ¿escucharía usted alguien que le quisiera contar sus deseos de autolesionarse? ¿Le tomaría en serio? ¿No le preguntaría a bocajarro que si acaso ha perdido la razón? Suicidarse no es de locos, es de humanos. Afortunados aquellos que pueden aguantar cada golpe, cada grieta en el alma y todavía poder apreciar que si no hay un gran porcentaje de huesos rotos, siempre puede llegar el alivio.
| Título | Los bosques de Upsala |
| Autor | Alvaro Colomer |
| Año | 2009 |
| Ed. | Santiallina Ediciones Generales S.L. |
| Pág. | 206 |
| ISBN: | 978-84-204-2281-7 |
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