Corazón de napalm

Con los Sex Pistols como banda sonora y Sid Vicious como héroe ideal, cualquiera podría suponer que el argumento de esta historia va de sexo y rock’n roll y la verdad es que un poco si y un poco no. Esta historia va de amor incondicional, de problemas familiares, de sacrificios, de superación, pero sobre todo de amor, del amor que Fede siente por su madre, la única madre que ha tenido y la única que él siente que lo ha querido, a pesar de que ella no haya sido un ejemplo a seguir.
Esta es la historia de Fede un niño de trece años que ha crecido en una familia muy poco convencional, su madre le solía decir que ella y su padre alias el Chino eran gente “moderna” por eso no se parecían en nada a los padres de los otros niños. Ambos adictos al Caballo (heroína) vivían de fiesta en fiesta y de droga en droga muchas veces olvidándose de su hijo que siendo un niño tenía a veces que hacer de adulto para cuidarse a si mismo y también a sus padres.
Fede desde muy temprana edad ya estaba familiarizado con el trapicheo, las drogas y la delincuencia. Muchas veces acompañaba a su padre a comprar drogas y estaba acostumbrado a ver a sus padres drogados o resacados los domingos por la mañana. A pesar de todo esto sus padres eran sus padres los únicos que tenía y a los únicos a los que quería. Era feliz haciendo puzzles con su madre y saliendo de aventuras con su padre (que era cuando su padre lo llevaba con el a un garito de mala muerte para comprar drogas) Sid Vicious era su héroe porque según él se parecerían mucho sobretodo porque ambos amaban perdidamente a sus madres que eran mujeres un tanto destructivas.
Un día ocurrió algo inesperado en casa de Fede; un yonqui amigo de juerga de sus padres murió aparentemente de una sobredosis de heroína en el baño de su casa y se armó la marimorena. A Fede lo separaron de sus padres, su abuelo el padre de su padre que era un barcelonés muy poderoso se encargó de separar a sus padres. A carmen la madre de Fede que era una mujer del campo un tanto ignorante y pobre como premio de “consolación” el abuelo de Fede la dejó seguir viviendo en el piso en que vivían que era de su propiedad, pero ella no podía acercarse ni a su hijo ni a su marido.
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