El embrujo de Shanghai

Este libro habla de la desilusión y la desesperanza que se vive en España durante la posguerra. La miseria, la desidia y la represión reinan en esta época en la que muchos no tienen otro remedio que acudir a la imaginación para alivianar el peso de sus desgracias. Daniel un adolescente de un barrio Barcelonés narra parte de su vida en su entrañable barrio. Daniel se convierte en el ayudante del Capitán Blay un anciano atormentado por las memorias de la guerra la cual le arrebató dos hijos y le robó parte de sus ideales convirtiéndole en un “loco” ante la vista de muchos; camina junto a él por las calles de su barrio mientras lo cuida de sus torpezas y desvaríos. Daniel reparte su tiempo entre sus andanzas junto al Capitán Blay y los hermanos Chacón hasta que un día el Capitán Blay le pide que vaya a casa del Kim un hombre del que se habla mucho en el barrio y de quien se dice es un comunista, forajido, héroe y criminal a dibujar a Susana la hija de éste.
Susana una adolescente al igual que Daniel está postrada en cama a causa de una enfermedad pulmonar. Ella vive con su madre Anita, una mujer que trata de ser fuerte y salir adelante, pero que en realidad está carcomida por la tristeza. Un marido exiliado, una hija enferma, el paso de la riqueza a la pobreza y un trabajo mediocre parecen ser las chispas que encienden su sed y que la obligan a reconfortarse con vasos de vino barato. De repente en la vida de Daniel, Susana y Anita aparece un sujeto llamado Forcat el cual al parecer también era un exiliado, buen amigo del Kim y quien dice traer noticias suyas. Susana extraña a su padre, Anita a su marido y Daniel que quiere a Susana y nunca conoció a su padre se siente fascinado por la historia del Kim. Con la excusa del dibujo Daniel empieza a ser parte de la vida domestica de Susana y la señora Anita. Es ahí donde empieza a interactuar con Forcat quien ha venido a quedarse con ellas por un tiempo.
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